Puede resultar tediosa su lectura, pero aquí les dejamos los distintos textos que consultamos para complementar las historias del libro.

BIBLIOGRAFÍA, DOCUMENTOS, EXPEDIENTES Y HEMEROGRAFÍA

- AGUAYO QUEZADA, Sergio, México en Cifras, Almanaque Mexicano, Grijalbo, México, 2002.
- ANDRADE BOJORGES, José Alfredo, La Historia secreta del narco, Desde Navolato vengo, Océano, México 1999.
- ANTONY, Serge y RIPOLL, Daniel, El Combate contra el crimen organizado en Francia y en la Unión Europea, PGR, México, 1995.
- ASTORGA, Luis, Mitología del narcotraficante en México, Plaza y Valdés, México, 1995.
- AYALA ANGUIANO, Armando, The gringo connection, Océano, México, 2000.
- BLANCORNELAS, Jesús, El Cártel, Plaza & Janes, México, 2002.
- BLANCORNELAS, Jesús, Horas extras, Plaza & Janes, México, 2003.
- BOYER, Jean-Francois, La guerra perdida contra las drogas, Grijalbo, México, 2001.
- BUSTOS VELENCIA, Alirio, Los secretos del general Serrano, Intermedio, Colombia, 2000.
- COLIN SANCHEZ, Guillermo, Así habla la delincuencia y otros más…, Porrúa, México, 2001.
- DAVIDOW, Jeffrey, El oso y el puercoespín, Grijalbo, México, 2003.
- DE TAVIRA, Juan Pablo, ¿Por qué Almoloya?, Diana, México, (más…)

Dicen algunos autores que su peor enemigo es el editor. Razones tendrán. Pero ese no fue nuestro caso. Llegamos a Planeta en 2001 bajo el paraguas generoso de Andrés Ruiz que nos habló de Jesús Anaya. “A él seguramente le interesará el proyecto”, nos dijo en la redacción, por esos tiempos aún polvorienta, de Milenio Diario. El narcotráfico no formaba parte todavía de nuestro horizonte periodístico.
Jesús escuchó, pensó y pidió una síntesis del proyecto. Sin ningún resquemor dijo “no” pocas semanas después, aún y cuando el proyecto de una biografía tenía algo de avanzado en cuanto a fuentes consultadas. “Es muy caro”, nos dijo, para derrumbar en definitiva cualquier argumento. Ahí entendimos que un libro se hace a pico y pala. Después llega la editorial, imprescindible, para darle forma y colocarlo en las librerías.
La biografía quedaba para mejor ocasión. O a la espera de un filantropo que la financie.
Un año después volvimos a la carga.
Tenemos la historia del narcotráfico en los años 90, le dijimos.
Una síntesis y un punteo de los capítulos, respondió.
Ya estaba escrita, así que fue cosa de afinar detalles. La editorial quería algo sobre el tema. Llegamos justo a tiempo y al lugar indicado.
Después fue cosa de picar y mover piedras. La información estuvo y la redacción se fue haciendo voluminosa.
Necesitamos un índice de nombres, pidió. Fotos, agregó. Un mapa de las operaciones de los cárteles.
Jesús no estaba sólo. A su lado, Margarita Sologuren acumulaba textos y esfuerzos. Un borrador tras otros. Lo nuestros y los de otros autores. Los textos de “Con la muerte…”, sin que aún fuera título de libro, viajaron a Guatemala y a Querétaro, a la oficina de la dentista de ambos, o a sus casas los fines de semana. De allí regresaban con tachas, marcas y correcciones.
“Soy editor de los de la vieja guardia”, decía Jesús, y tenía razón. El texto debía quedar impecable. Y allí estaba Margarita, tan precisa como él, para hacerle cada observación a cada línea.
Cuándo nos podemos ver, nos dijo un lunes Margarita, dejando para más tarde y en suspenso las razones del llamado.
Vamos a crear el Premio Planeta de Periodismo para incentivar las investigaciones de periodistas, nos dijeron ya en las oficinas de Insurgentes. Se hace en Colombia y ha dado muy buenos resultados, argumentaron.
Los primeros ganadores serán ustedes, remataron.
¿Qué más podíamos pedir?
Un mes después Ciro Gómez Leyva lo puso al descubierto en su columna de Milenio Diario con una generosidad apabullante. Estabamos a cinco días de la presentación del libro.
No, los editores no son nuestros enemigos. Jesús y Margarita son también autores de la hechura de estos textos.
Planeta ya no los quiso desde principios de 2006. Ahora se abren camino con nuevos proyectos y nuevas ideas. Talento, profesionalismo y personalidad son sus armas.
Si en la España de la guerra civil alguien gritó ¡Viva la inteligencia! contra el oscuro “Viva la muerte” de la dictadura franquista, aquí podemos decir “Vivan los editores”.

En estos relatos nos planteamos describir el auge del narcotráfico en México en una década ( la de los ´90), en la que el negocio creció pero además se hizo más sofisticado.  Fue cuando el estado mexicano se vio obligado a concentrar fuerzas para no ser sometido. Una época diferente a lo que ocurre en estos días, en que ya no hay capos sino jefes de grupos -con las excepciones de El Chapo Guzmán y Juan José Esparragosa Moreno, El Azul-.

Fueron los años del crecimiento arrollador de los hermanos Arellano Félix al frente del Cartel de Tijuana; la vida y muerte de un verdadero empresario del narco, Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos; el sueño del dinero fácil de una familia de Colima, pionera del tráfico de anfetaminas; el caso de unos transportistas de Michoacán que, adiestrados por colombianos, se transformaron en los más poderosos del occidente mexicano; el irresistible ascenso de un tamaulipeco, Osiel Cárdenas Guillén, capaz de destruir el mito de la seguridad del penal de La Palma; el espionaje mexicano, las operaciones de la DEA y las contradictorias políticas de colaboración antinarcóticos con Estados Unidos.

El libro desentraña y documenta cómo operan los cárteles más destacados en esos años desde el punto de vista “empresarial”, cuáles son sus códigos internos, conexiones y vínculos, la guerra descarnada por el poder, sus relaciones con el gobierno y con el ejército, la intricada y soterrada estructura social que permite la existencia y el desarrollo de la cultura del narcotráfico.

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En enero de 2005 tuvimos alguna que otra recompensa en momentos en que hacíamos los últimos arreglos del libro. Paco Ignacio Taibo II nos encontró en la oficina de Margarita Sologuren una mañana y nos dijo con sonrisa de pillo: “Ustedes no tienen ninguna facha de investigadores del narco”. Y era cierto. Pero lo más singular fue cuando Jesús Anaya, el editor, no dijo que en Buenos Aires la editora de otra de las sucursales de la “colonia Planeta”, quería publicar el libro aunque bajo el sello Seix Barral, filial de la editorial.

Así nació una relación muy estrecha y afectuosa con Paula Pérez Alonso, una novelista que se abrió su espacio de tiempo para encabezar Planeta Argentina en el área de no ficción.

El libro se publicó con las seis historias, sin apéndices ni fotos ni mapas. Pasó a formar parte de un proyecto de textos sobre crónicas latinoamericanas. El nuestro fue el segundo libro de la serie. El primero, “Falsa calma”, un recorrido por los pueblos fantasmas de la Patagonia, de María Sonia Cristoff.

Paula fue la encargada de ponerle su gran moño a la serie de crónicas que fundamos en Seix Barral en un proyecto muy ambicioso en el  la editorial y la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano(FNPI), de Gabriel García Márquez, se han embarcado para desarrollar el género de la crónica en América Latina.

Hacia allá fuimos en julio de 2005 a la presentación del proyecto y ambos libros (patrocinados por Mexicana de Aviación que pagó los pasajes). Entre la crema y nata del periodismo argentino (Verbitsky, Lanata, Caparrós, etc, etc) sin que nadie nos pelara, entre canapés y buen vino.

Paula cerró nuestro paso por Buenos Aires, después de algunos promocionales que ya eran un exceso para nuestras aspiraciones, con una excelente cena en un restaurante de Palermo Viejo. Hasta allí llegó también un gran amigo, Mario Mercuri, un periodista  cordobés -más mexicano que argentino-, y Pablo Biffi, ex compañero en la Universidad Nacional de La Plata, periodista de  Clarín.

 

Con la muerte en el bolsillo condensa las crónicas de un pasado reciente de violencia y miserias, de cloacas y batallas que se siguen multiplicando aunque cerremos los ojos.

El narcotráfico primero muestra su cara más benigna, la de ofrecer y recompensar. Si no logra reclutar, entonces recurre al desprestigio como último signo benévolo. Y finalmente ejecuta a quien no acepte estar a sus pies. Bajo esas premisas se ha ido metiendo en la médula y los bolsillos de campesinos, profesionales, policías, militares y funcionarios.

En seis historias desaforadas acerca del narcotráfico en México, la realidad y lo que parece ficción se fusionan para mostrar el poder y las armas de los cárteles, de los policías héroes y de los corruptos, de los espías expertos y primerizos, de los funcionarios insensibles y avasallados pero que las circunstancias los hacen parecer valientes.

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